TEMA 4:


DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD EN LA ETAPA DE LOS 6 A LOS 12 AÑOS


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Descripciones clásicas del desarrollo de la personalidad


Si la personalidad infantil se caracteriza por la conflictividad afectiva y relacional, en los 6-12años es una etapa más tranquila y sosegada en el plano afectivo; una etapa en la que los niños continúan construyendo su personalidad, pero tras la agitación vivida en los años previos la tarea principal consiste ahora en consolidar muchos de los aspectos del desarrollo sociopersonal que se han ido definiendo en los años anteriores.



Como profesores ¿en qué nos va a beneficiar conocer la personalidad de nuestros alumnos?
En nuestro futuro como docentes, es fundamental que conozcamos la personalidad de cada uno de nuestros alumnos, sus gustos, preferencias, sus actitudes,… para así adaptarnos a ellos, facilitar la enseñanza y prevenir situaciones conflictivas.









El autoconcepto = El conocimiento de sí mismo

Definimos el autoconcepto como el conjunto de características físicas, intelectuales, afectivas, sociales, etc que conforman la imagen que un sujeto tiene de sí mismo.
El autoconcepto implica un proceso de construcción y elaboración del conocimiento de uno mismo que se prolonga durante los años de la infancia y de la adolescencia.
En el autoconcepto entre los 6-12 años, destacan la creciente complejidad, una coherencia y estabilidad cada vez mayores, una abstracción y relatividad crecientes y una progresiva irrupción de los elementos psicológicos o internos como núcleos centrales del autoconcepto.
Nuestro autoconcepto va cambiando, no es estático en el tiempo, y se va desarrollando gracias a la intervención de factores cognitivos y a la interacción social.

Para concluir, debemos recordar que personalidad, autoconcepto y autoestima forman parte de un mismo ente. Todo está relacionado.
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Así por ejemplo, una tarea a realizar con nuestros alumnos:
Que en una hoja de papel se definan a sí mismos. Podremos encontrar lo siguiente:
. si predominan los adjetivos negativos: sujeto cabizbajo, tendencia depresiva.
. si predominan los adjetivos positivos: sujeto con personalidad fuerte y autoestima.



Fundadores de la tradición del estudio científico del autoconcepto
Son los sociólogos:
. William James
. Baldwin
. Cooley
. Mead


Una primera visión sobre el autoconcepto: William James

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La importancia del legado de Williams james en lo referente al autoconcepto radica en su distinción entre dos conceptos fundamentales del Self o del “sí mismo”: el Yo también denominado Yo Existencial), y el Mí (también denominado Yo Empírico). Estas dos partes del Self tienen características y contenidos distintos dentro del sistema de autoconocimiento. El Yo tendría la misión de conocer, de saber, sería un agente encargado de construir el conocimiento que cada uno tiene sobre sí mismo. Este Yo representa también nuestra conciencia de que somos seres y sujetos independientes de los otros.autoconcepto.jpg

Pero, ¿con qué construye el Yo su conocimiento de nosotros mismos? ¿En que se basa ese conocimiento? Este es, precisamente el papel del Mí.

Según James, el Mí supone todo aquello que vamos conociendo de forma empírica y objetiva de nosotros mismos y que da lugar a lo que en la actualidad denominamos autoconcepto. Este autoconcepto, a su vez, se encuentra compuesto de muchos elementos que se encuentran jerarquizados. Así, el lugar preeminente estaría ocupado por nuestro conocimiento acerca de cómo pensamos, cuales son nuestros juicios morales, nuestras normas de comportamiento y conducta, etc. en un escalón siguiente encontraríamos el conocimiento que de nosotros mismos nos aportan otras personas, para terminar con un cumulo de rasgos físicos y materiales que conforman nuestra visión y definición sobre lo que somos y quienes somos.

Estos aspectos, Yo y Mí, se encuentran íntimamente relacionados y se influyen mutuamente a lo largo de la vida de cada sujeto. El autor señala la importancia de tener en cuenta la distancia entre lo que el individuo cree de sí mismo y lo que realmente es o entre las aspiraciones y las capacidades.

Otro aspecto esencial apuntado por James es que tiene en cuenta a los “otros” como sujetos que contribuyen a la construcción de la imagen que cada individuo tiene de sí mismo.

Estos postulados de corte social van a ser retomados como elementos explicativos de la construcción del autoconcepto por otros autores también pioneros en este ámbito de estudio a partir de principios del siglo XX.


Charles Cooley y George H. Mead

Para algunos teóricos e investigadores como Cooley y Mead, el autoconcepto es una construcción de índole y origen social. A través de las interacciones con los otros, nos vamos dando cuenta de que éstos tienen una imagen, ideas y opiniones acerca de cómo somos. Dichas opiniones1H007S00.GIF e imágenes son transmitidas habitualmente por medio del lenguaje y generalmente son consideradas como una información valiosa acerca de nosotros mismos, fundamentalmente cuando provienen de personas que consideramos importantes para nosotros, personas que Cooley denomina “otros significativos”. Podemos decir que parte de nuestro concepto sobre nosotros mismos, según Cooley, se fundamenta en lo que creemos que los otros piensan de nosotros.

Para Mead la interacción social nos provee de información para formas nuestro autoconocimiento ya que lo otros exhiben actitudes o conductas como reacción a nuestra forma de ser o de comportarnos en determinados momentos. Dichas reacciones son tenidas en cuenta a la hora de construir la idea de nosotros mismos. Por otra parte, Mead señala que, a través de la interacción social, el sujeto descubre en los otros modelos o pautas tanto de comportamiento como actitudinales que le resultan deseables y tiende a imitarlos y a internalizarlos.

Baldwinpropone un modelo de emergencia del autoconcepto a partir de la imitación y la internalización de los comportamientos de los otros. Este proceso se produce ya desde las figuras cercanas al bebé en los primeros años y se va afianzando a través de los años con los otros significativos para el sujeto. Sin embargo, Baldwin apunta un elemento muy interesante en su propuesta y es la idea de lo que podríamos llamar “reciprocidad en la construcción de la identidad”. Para el autor, los niños van absorbiendo e internalizado “copias” de acciones, actitudes, etc. de los seres cercanos, pero, al mismo tiempo estas informaciones no solo constituyen claves para su autoconocimiento sino también para el conocimiento de quiénes y cómo son los otros.


Lo interesante de este modelo es que establece una relación intima entre el sentido de sí mismo y el sentido del otro que adquiere el sujeto desde la interacción, a través de las herramientas de la imitación e internalización. Esta conciencia de los otros como seres con ideas, emociones, etc. con una cualidad idéntica a las propias, podría entenderse ya como los cimientos de una teoría de la mente.

Lo dicho hasta ahora podría identificarse como las raíces del actual campo de estudio acerca del conocimiento del sí mismo.

Los modelos actuales asumen que el autoconocimiento es un sistema compuesto por diversas áreas que se encuentran relacionadas entre sí, que se influyen mutuamente y que, a su vez, deben entenderse como parte del sistema general de conocimiento, de emoción y de actuación del individuo. Dentro de este marco, el principal interés de los investigadores ha sido conocer cómo evoluciona, qué funciones tiene y desarrolla cada uno de estos sistemas y cómo interaccionan. Así mismo, la mayoría de los modelos actuales recogen la importancia de la relación con los otros como fuente de autoconocimiento y autoevaluación.



Los fundamentos del autoconcepto: la autoconsciencia

El autoconcepto tiene como a una de sus premisas la consciencia de que uno mismo es un ser diferenciado de los otros y del entorno, es decir, la autoconsciencia.

Para la mayoría de los estudiosos del autoconcepto actuales, el bebé no tiene una sensación de indiferenciación total, ni su mundo es tan desorganizado como se creía. No obstante, su vivencia de sí mismo como alguien independiente es, hasta el final del segundo semestre de vida, muy rudimentaria, frágil y dependiente del entorno físico y social.

Durante los primeros meses de vida, el bebé está inmerso en un cúmulo de sensaciones y de experiencias que se producen en contacto con el exterior, con fenómenos cotidianos y con las interacciones con las personas cercanas. El bebé debe formar una representación general, organizar estas experiencias a partir de acontecimientos que son percibidos como aislados. Además, va aprendiendo a integrar los sistemas con los que viene equipado, aquellos que le permiten percibir el mundo y a los otros, con aquellos que le permiten actuar. Por ejemplo, aprende a llorar cuando quiere que se le preste atención.

Desde este aprendizaje e integración, relacionado con la interacción y con el incremento de capacidades cognitivas, irá emergiendo su capacidad para controlar el entorno, lo que, a su vez, supone un elemento de reconocimiento de sí mismo como un ser independiente. A este sentido primitivo de sí mismo es a lo que Lewis Y Brooks-Gunn han denominado Yo existencial, en clara alusión al concepto de James.

Hacia los diez meses los bebés tienen ya una vivencia de diferenciación plena de sus cuidadores y de su entorno. Banduraseñala que durante estos meses el bebé refina lo que podríamos llamar su capacidad de autogestión y que no es mas que la adquisición y sofisticación de habilidades para poder controlar eventos de su entorno (señalar un objeto que desea, llorar cuando algo no le gusta, sonreír cuando consigue algo, etc.).

Durante los primeros dieciocho meses, la interacción social resulta una fuente esencial de información y de ayuda a la toma de conciencia de sí mismo y de la existencia de otros. Actividades sociales de gran importancia se producen en los juegos, como el cucú-tras, en los que los niños aprenden regularidades y pautas de relación que se fundamentan, y a la vez ayudan a, en una vivencia del Yo y del Otro. Así mismo, la imitación como forma de relación y de conocimiento es uno de los elementos influyentes en la emergencia del Yo, ya que supone poner en juego no sólo un control sobre sí mismo, sino también un reconocimiento del otro como modelo.

personality.jpgLa autoconsciencia no solo supone el sentido de sí mismo como un ser independiente del entorno y de los otros, sino que tiene un papel fundamental como base de las emociones. Respecto al mundo emocional del bebé, durante los primeros cuatro meses, éste se compone básicamente de sensaciones de placer o disgusto que cuando comienzan a ser consecuentes con estimulaciones del entorno (caricias, juegos, etc.) también contribuyen a organizar su mundo. De esta manera, la autoconsciencia supone un gran logro dentro del mundo cognitivo sobre el que se fundamentará, a lo largo de los primeros años, la aparición y el desarrollo de emociones como el orgullo o la vergüenza y otras que suponen un reconocimiento de toma de perspectiva como la empatía o conductas tendentes a engañar.

La autoconsciencia tiene una de sus mejores expresiones en la emergencia del sentido del Yo como objeto de conocimiento y que puede apreciarse en la adquisición de la capacidad de autorreconocimiento.


La capacidad para reconocerse a sí mismo

La emergencia de un sentido del Yo como ser independiente y distinto de los otros, tiene un claro reflejo en la capacidad para reconocerse a sí mismo, es decir, en la capacidad de autorreconocimiento.

Estudios han mostrado que reconocerse a sí mismo resulta bastante temprano en el desarrollo, aunque parece haber un desfase entre los hallazgos de quien_soy.jpgdistintas investigaciones. Diversos estudios muestran cómo hacia los cinco meses de vida algunos bebés son capaces de reconocerse y diferenciar partes de su cuerpo de las de los otros niños cuando se les pone delante de un espejo, parece que esta capacidad se presenta de forma más clara hacia los 15 meses. No obstante, esta capacidad seguirá refinándose y afirmándose de forma que, hacia los 24 meses, podemos hablar de autorreconocimiento en sentido estricto. Por otro lado, las investigaciones realizadas con videos y fotografías parecen aportar información acerca de que este reconocimiento de sí mismo aparecería algunos meses después, sin que olas razones de este fenómeno hayan sido explicadas.

En 1990, Lewis y cols. en el marco de sus investigaciones encaminadas a descubrir la emergencia del autorreconocimiento utilizando el espejo, y con niños de entre 15 y 24 meses, halagaron y reforzaron verbalmente a los niños que se habían reconocido en él. Cuando esto ocurría, los niños reaccionaban sonriendo, agachando la cabeza y mirando de reojo o se tapaban la cara, lo que resulta una clara muestra de sentimientos de vergüenza ante el halago y el investigador. Asimismo, los niños que no dieron señales de haberse autorreconocido no respondieron ante esta adulación.

Otro de los signos de autorreconocimiento y autoconsciencia se exhibe claramente hacia los dos años, cuando los niños muestran otras conductas que suponen una diferenciación de los otros como la utilización de pronombres personales y posesivos (yo, mi, mío) y las reacciones de tristeza o lucha por alguna posesión que, lejos de ser interpretado como un acto negativo, puede ser interpretado como una forma de ejercicio en la adquisición y desarrollo del Yo.



LA EVOLUCIÓN DEL AUTOCONCEPTOA LO LARGO DE LA INFANCIA

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Desde los primeros años la adquisición del pensamiento simbólico y del lenguaje juega un papel muy importante en el asentamiento y desarrollo del Self. El lenguaje permite que el niño pueda pensar y expresar su especificidad como ser de un modo que nunca antes lo había hecho, por ejemplo, mediante el uso de nombres, pronombres o la expresión de deseos o sentimientos.

¿Cómo se ve a sí mismo un preescolar?

Desde los dos años, los niños aportan mucha información acerca de su visión de sí mismos, ya que utilizan de forma habitual expresiones referidas a ellos como “yo no lloro cuando me pinchan” o “yo ya soy mayor”. Estas expresiones, junto con el uso masivo de pronombres posesivos, indican claramente una conciencia por parte del niño de su especificidad frente a los otros.

Si hacia los dos o tres años se pregunta a un niño cómo es, sus respuestas suelen ser del tipo “soy un niño” o “tengo unos pantalones verdes”, es decir, en torno a características físicas, posesiones o preferencias. Estas respuestas muestran que el niño pequeño basa su conocimiento de sí mismo en categorías, en aspectos muy concretos y en rasgos observables y singulares (Fisher) propias de un pensamiento preoperatorio. Hay que señalar que las auto-descripciones de los niños se conforman siempre en torno a características y aspectos positivos.

A lo largo de los años preescolares, los niños muestran un considerable avance utilizando cada vez un mayor numero y rango de categorías a la hora de describirse. Estas nuevas características incluyen las psicológicas, las emocionales y las conductuales.

Asimismo, va siendo capaz de coordinar categorías que antes aparecían dispersas, por ejemplo, pueden describirse como buenos jugando a las cartas, con el ordenador, etc.

Otra de las características del autoconocimiento a lo largo de esta etapa es que los niños comienzan a utilizar opuestos, como alegre o mochilas.jpgtriste, para identificarse o identificar a otros. Estas categorías, sin embargo, son entendidas por los niños de estas edades como exhaustivas, en el sentido de que o se es bueno o se es malo, es decir, los sujetos se representan a sí mismos y a los otros como poseedores de una única cualidad, y no pueden entender, por ejemplo, que alguien pueda ser amable con determinadas personas y utilice un patrón de comportamiento distinto con otras.

El pensamiento del niño al inicio de la edad preescolar le impide establecer distinciones y relaciones entre los rasgos psicológicos o aptitudinales y los resultados de sus acciones, así, creen que todo se puede alcanzar mediante la voluntad o el deseo. Este rasgo infantil y su progresiva modificación, tiene una de sus vertientes interesantes en la cualidad de las relaciones que establecen los niños con los otros, por ejemplo, los adultos. Así, mientras que hacia los dos o tres años exhiben rabietas permanentes ante la frustración, progresivamente muestran mayor habilidad de autocontrol, negociación y capacidad de concesión frente a los otros. Este avance está claramente relacionado con el desarrollo de la competencia para comprender sus motivos, deseos, emociones, pensamientos, etc. y las de los demás, es decir, de nuevo con el desarrollo de una teoría de la mente.

El autoconocimiento a través de los años escolares

Al final del periodo preescolar, los niños ya han desarrollado un concepto de sí mismos, sin embargo podríamos decir que dicho concepto es bastante superficial y estático. Su avance en la experiencia social, en el conocimiento de los otros y sus herramientas intelectuales serán el fundamento del progreso a lo largo de los años escolares.

Desde los seis años el autoconocimiento de los niños comienza a ser mas complejo e integrado. Se enriquece, por ejemplo, con la posibilidad de coordinar categorías de sí mismo que antes estaban separadas o que eran opuestas. Este mismo progreso se observa cuando describen o intercalan con otras personas.

Es a lo largo de los años escolares cuando el niño será capaz de reconocerse plenamente, de conocer y tomar conciencia de sus estados internos así como de reconocerlos en los otros. Esto posibilita que el niño se describa a sí mismo y a los otros a través de rasgos de personalidad.niño_pupitre.jpg

Durante estos años, además, los niños comienzan a utilizar otro tipo de categorías que resultan muy interesantes y que tienen que ver con una toma de conciencia de pertenencia a grupos. Así incluyen es sus descripciones, por ejemplo, el que son “hinchas de un equipo de fútbol” o “fans de un cantante”. Ello les permite el acceso a una dimensión de autoconocimiento muy útil: la toma de conciencia de características compartidas con otros, que le identifican con los miembros de un grupo pero que a su vez, no le impiden seguir siendo ellos mismos.

Los niños de estas edades tienden a compararse en rasgos y habilidades con los otros o con sus grupos (Ruble y Frey). Esto supone un avance personal y social muy importante ya que el niño comienza a percibirse también como un individuo que desempeña roles distintos dependiendo del grupo al que se esté refiriendo (en el equipo de fútbol es delantero, en su casa es el pequeño, en el colegio es el que sabe hacer mejor las cuentas, etc. ). Precisamente, la toma de conciencia de estos distintos roles es una de las bases sobre las que construye su percepción de sí mismo como alguien único frente a los otros.

Estos aspectos suponen un progresivo aumento de la capacidad de autorregulación, es decir, de ajustar el comportamiento dependiendo de las situaciones y personas con las que se esté interactuando.

Las descripciones, la toma de conciencia y el autoconcepto construido en torno a todos estos rasgos, a las competencias intelectuales y físicas irá matizándose, coordinándose y haciéndose más complejo y completo a lo largo de toda la adolescencia.


LA AUTOESTIMA: Dimensiones, evolución y determinantes.

La autoestima hace referencia a la evaluación que hacemos de nosotros mismos, a como valoramos cada uno nuestras propias capacidades y competencias.
Se trata de un contenido psicológico multidimensional ya que van apareciendo nuevas dimensiones y según vamos cumpliendo años, se va consolidando una autoestima global que refleja una valoración general del YO.


Si bien existe una valoración global acerca de si mismo, que puede traducirse en una percepción de ser querible, valioso y estar contento de ser como es; o por el contrario, en un sentimiento de ser poco valioso, no querible y, por lo tanto, un sentimiento negativo y de no aceptación respecto de uno mismo, podemos destacar las tres dimensiones más importantes de la autoestima entre los 6 y los 12 años:


- La autofísica : que comprende el aspecto físico y las destrezas.
- El autoacadémico: que comprende el lenguaje- matemáticas y los idiomas-otras materias.
- El autosocial: que comprende las relaciones con lo padres y con los iguales.

Podemos destacar dos más que son ; la afectiva y la ética.

Las dimensiones van variando conforme nos vamos desarrollando (por ejemplo: un niño valora ser guapo mientras que un anciano valora más ser social).

La autoestima en el estilo educativo democrático es bastante alta. Estos niños en el futuro podrán enfrentarse a problemas de forma más fácil que un niño con padres autoritarios.


LOCUS DE CONTROL

El Locus de Control (LC) es la percepción de una persona de lo que determina (controla) el rumbo de su vida. Es el grado en que un sujeto percibe que el origen de eventos, conductas y de su propio comportamiento es interno o externo a él.
El LC es un rasgo de personalidad propuesto a partir de la teoría del aprendizaje social por Julian B. Rotter y Murly en 1965, y posteriormente reformulado por Rotter en 1966.
La evaluación del Locus de Control, es "una medición de la capacidad de control y autocontrol, hasta qué punto los sujetos logran controlarse ante eventos sociales o de lo contrario cómo son influenciados por estos en su actuar."

Tipos:
- Interno: cuando pensamos que somos nosotros los que controlamos el curso de nuestra vida, las cosas que nos pasan son por nuestra voluntad.
- Externo: cuando pensamos que son las fuerzas externas las responsables de nuestra propia vida.

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Locus de contol interno


Locus de contol externo





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Podemos decir que:
-La autoestima positiva suele estar relacionada con un locus de control de tipo interno.
-La autoestima negativa suele estar asociado a un locus de control de tipo externo.
Las relaciones entre autoestima y locus control parecen nutrirse de los estilos atributivos:
- Los niños con alta autoestima se atribuyen a si mismos como responsables de los éxitos, más que de los fracasos.
- Los niños con baja autoestima suelen los éxitos a circunstancias externas y arbitrarias (a la suerte) , y los fracasos a su falta de capacidad.


Roles de género e influencias educativas:

Las personas se desarrollan en un medio social del que forman parte, por lo que se conducen acorde con los ideales sociales del momento; dichos ideales se transmiten en el entorno familiar y a través de otras instancias y estímulos sociales como la escuela, los medios de comunicación, los grupos de amigos y de amigas, de relaciones entre iguales, etc.
Así pues, el proceso de construcción de la identidad de género queda insertado en la estructura social, expresada esta identidad en tradiciones, normas y valores que legitiman las diferencias, que se adquieren en la sociedad para interpretar cualidades de la realidad material y para tener criterios que propician la construcción de la identidad femenina y masculina.
En consecuencia, hay una disociación entre la identidad femenina y la masculina (que se identifica con los roles asignados socialmente a los hombres y a las mujeres) y al resto de sus características y potencialidades humanas. Además, al estar los valores enraizados en una determinada cultura como resultado de la relación entre objeto, sujeto y la situación en la que se encuentran, se forma una determinada jerarquización de valores de acuerdo con la ideología dominante en todos los planos de la vida social: económico, político y cultural. De este modo, por medio de procesos de socialización y cognición individual, las mujeres y los hombres aprenden a pensar, sentir y actuar de forma determinada dentro de parámetros aceptados tradicionalmente por la sociedad, cumpliendo con los roles que la cultura ha impuesto.

Los roles de géneroson los comportamientos, los intereses, las actitudes y las destrezas que una cultura considera apropiados para hombres y mujeres. Por ejemplo, por tradición se ha esperado que las mujeres de Estados Unidos dediquen la mayor parte de su tiempo a ser esposas y madres, mientras se supone que los hombres lo hagan para ganar dinero.Estos roles incluyen también las expectativas de personalidad, por ejemplo, que las mujeres sean complacientes y maternales mientras que los hombres sean activos y competidores.

La tipificación del géneroes el aprendizaje de un niño del rol de su género. Los niños aprenden pronto estos roles a través de la socialización y se identifican cada vez más con el tipo de género entre los tres y los seis años de edad.
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Los estereotipos del géneroson generalizaciones exageradas acerca del comportamiento de hombres o mujeres como, por ejemplo: una mujer es pasiva y dependiente, mientras que un hombre es agresivo e independiente. Estas actitudes estereotipadas se encuentran en niños de hasta tres años.

Los estereotipos del género pueden restringir el punto de vista que los niños tienen de sí mismos y de su futuro; afectan a las personas en sus esfuerzos más simples de cada día al igual que en sus decisiones de largo alcance en la vida. Al considerar ciertas actividades como no masculinas o no femeninas, la gente puede negar sus inclinaciones y capacidades naturales, y obligarse a ajustarse a moldes académicos, vocacionales o sociales errados.

Los lenguajes, tanto verbales como no verbales de las maestras y los maestros también determinan en gran medida el que la escuela sea sexista aún a pesar de la opinión de los mismos docentes. Los mensajes ocultos que dan permanentemente a niños y niñas son introyectados por éstos, es decir, son interiorizados y asimilados como parte de su desarrollo psíquico.


La autoestima.

La niñez intermedia es un periodo importante de la vida para el desarrollo de la autoestima, el sentido de la propia valoración o autoevaluación. La autoestima se encuentra estrechamente relacionada al autoconcepto, es decir, a la imagen que una persona tiene de sí misma. Esta valoración supone la capacidad de realizar juicios sobre nosotros mismos, lo que requiere: capacidades cognitivas y sociales un poco superiores a las involucradas, en primer término, en el autorreconocimiento y en el autoconcepto.
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Industriosidad y autoestima.

De acuerdo con Erik Erikson, un determinante importante para una elevada autoestima es la visión que un niño tiene de su competencia. La primera crisis de la niñez intermedia en la teoría de Erikson es la de industriosidad frente a inferioridad. El tema por resolver es la capacidad de un niño para realizar un trabajo productivo. En todas las culturas los niños tiene que aprender destrezas; las destrezas específicas dependen de lo que valore una sociedad en particular.

Los esfuerzos para dominar una destreza pueden ayudar a los niños a formar un autoconcepto positivo. La “virtud” que se desarrolla con la resolución satisfactoria de esta crisis es la competencia, una visión del yo como capaz de dominar destrezas y completar tareas ( Erikson, 1982). Cuando los niños comparan sus propias habilidades con la de sus compañeros, se forma una imagen de quienes son. Si no se siente bien en la comparación, pueden retraerse al nido más conocido pero menos desafiante de la familia, en donde se puede esperar menos de ellos. Si, de otro lado, se vuelven demasiado industriosos, dice Erikson, pueden deteriorar sus relaciones con otras personas y convertirse en adultos “adictos al trabajo”.

Fuentes de autoestima.

Otra perspectiva de la manera como los niños se forman una opinión favorable de ellos mismos o un sentido de autovaloración global, surge de la investigación realizada por Susan Harter (1985; 1990; 1993). Ella sugiere que la autoestima procede de dos fuentes: qué tan competentes se consideran los niños en aspectos importantes de su vida y cuánto respaldo social reciben de otras personas.

Con su comportamiento, niños hasta de 4 años han demostrado que poseen un sentido de autovaloración, pero no es sino desde la niñez intermedia (cerca de los 8 años) que los pequeños pueden expresar con palabras juicios sobre sí mismos. Este desarrollo va paralelo con su creciente habilidad para formar conceptos cognoscitivos.


Autoevaluaciones.

Harter (1985) preguntó a niños entre 8 y 12 años acerca de 5 áreas en la vida:

  • 1. Cómo de bueno era su desempeño escolar.
  • 2. Cómo de buenos eran en deportes.
  • 3. Cuan aceptados se sentían por otros niños.
  • 4. Cómo se comportaban
  • 5. Cual era su aspecto.


Los niños calificaron la importancia de desempeñarse bien en cada área en relación con sus sentimientos hacia ellos mismos, y luego se calificaron en cada área; también respondieron preguntas sobre cuánto se gustaban a sí mismos y cuan felices eran con su manera de ser. Evaluaron cómo los trataban padres, maestros, compañeros de clase y amigos cercanos. ¿Éstas personas se encargaban de cuidar al niño, les agradaba el pequeño y lo trataban como una persona conocedora que tenia cosas valiosas por decir?.

Conclusión:

De acuerdo con esta investigación, el mayor contribuyente a la autovaloración positiva en la niñez intermedia depende de lo bien que se sienta el niño con las personas que considera muy importantes para él: en primera instancia, padres y compañeros, luego, amigos y profesores. En su autoevaluación, los niños calificaron la apariencia física como el área más importante y se juzgaron según lo atractivos que se consideraban. La aceptación social vino a continuación. Menos importantes fueron la competencia en el trabajo escolar, el comportamiento y la actividad atlética. En contraste con el alto valor que Erikson dio a la competencia para dominar destrezas, en los estudios de Harter el sentido que los niños tenían de su propia competencia dominó menos que la apariencia física y la aceptación social.

De acuerdo con la investigación de Harter, las autoevaluaciones en las diferentes áreas y el sentido de apoyo provenientes de personas significativas en la vida del niño, son importantes para formar la autovaloración. La presencia de una de ellas no compensa la falta de la otra. Así, por ejemplo, incluso si una niña piensa que es importante ser guapa y lista, y considera que ella tiene ambas condiciones su autovaloración se verá deteriorada si la niña no se siente valorada por su familia y otras personas importantes.

Estilos de paternidad que favorecen la autoestima:


La mayoría de padres que tienen hijos con una elevada autoestima utilizan los que Diana Baumrind denomina el enfoque democrático.Estos padres combinan amor y aceptación hacia sus hijos con fuertes exigencias de desempeño académico y buen comportamiento. Dentro de límites claramente definidos y firmemente exigidos, demuestran respeto y permiten la expresión individual. Éstos padres premian más que castigan, tienen una elevada autoestima y llevan vidas activas y productivas.

Los padres que son democráticos y estrictos ayudan al desarrollo de su hijo de varias maneras. Al establecer normas claras y firmes permiten a los niños saber qué comportamiento se espera de ellos; saber lo que se espera ayuda a los chicos a ganar control interior; como ellos funcionan dentro de sistemas de reglas, aprenden a tomar en cuenta las exigencias del mundo exterior, los padres que hacen exigencias demuestran que creen que sus hijos pueden cumplirlas y que les brindan suficiente atención para lograrlo.

FUENTES:

Bibliografía:



  • Psicología del desarrollo, Diane E.Papalia, Sally Wendkos Olds, Editorial McGraw Hill, 1998.
  • Desarrollo humano, con aportaciones para Iberoamérica, 1996. Diane E. Papalia y Sally Wendkos Olds, Ed. Mc Graw Hill
  • Crecer y aprender. Curso de psicología del desarrollo para educadores, 1999. Rosario Ortega Ruiz, Ed. Visión
  • El desarrollo humano, 1994. Juan Delval, Ed. Siglo

  • El desarrollo perceptual y motor en los niños, 1982. Bryant Cratty, Ed. Paidós Ibérica



PREGUNTAS OBJETIVAS:

1. Las dimensiones mas importantes de la autoestima entre los 6 y los 12 años son :

A) La autofísica , autoacadémica y autosocial
B) La autosocial , autoacadémica y afectiva
C) La autosocial, afectiva y ética
D) Ninguna es correcta

2. Los roles de género:

A) Son los comportamientos, los intereses, las actitudes y las destrezas que una cultura considera apropiados para hombres y mujeres.
B) Son aprendidos por los niños a través de la socialización.
C) Son generalizaciones exageradas acerca del comportamiento de hombres o mujeres
D) A y B son correctas


3. Autoestima y autoconcepto:

A) No son independientes, pues cada uno influye en el otro.
B) Son conceptos afectivos, emocionales.
C) Son estables a lo largo del desarrollo.
D) Ninguna de las anteriores es correcta.



MAPA CONCEPTUAL

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